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El banco le prestó por error 1,5 millones de dólares y él se los gastó en strippers y autos

Luke Brett Moore se dio cuenta que podía solicitar millonarios préstamos a su banco. Fue así como empezó a vivir al estilo de ricos y famosos. 

Luke Brett Moore es un joven australiano que, luego de perder su trabajo, se dio cuenta que su banco le había autorizado un crédito ilimitado por error. Debido a la difícil situación que estaba pasando en ese momento, decidió aprovechar la oportunidad. Todo iba bien, hasta que ocurrió un inesperado hecho para él.

Todo comenzó cuando Brett sufrió un accidente automovilístico y, tiempo después, su sueldo comenzó a ser depositado por otro banco.

“La primera semana me preocupé porque no tenía suficiente dinero para pagar la hipoteca. ¿Qué iba a hacer? Pero, entonces, el pago salió de mi cuenta en St. Georfe y pensé ‘Ah, bueno’. Y, luego, la siguiente quincena, salió otro pago de US$375 para la hipoteca”, señaló Brett a la BBC.

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La misma dinámica se repitió por 12 meses y el banco no se pronunció al respecto.

Durante ese periodo de tiempo, Brett llamó a la empresa de crédito inmobiliario y solicitó una domiciliación de US$2.254 a su cuenta en St. George. Más tarde, pidió un monto de US$28.180. Le aprobaron ambos.

“Quedé estupefacto. Me di cuenta de que tenía acceso a una línea de crédito extraordinariamente grande”, aseguró.

El siguiente paso de Brett fue comprar su primer auto, un Alfa Romeo 156. Sin embargo, al encontrarlo de “muy mala calidad” se compró un Hyundai Veloster.

“Era uno de esos coches locos de tres puertas con un techo de vidrio. Lo compré solo para conducirlo hasta Sidney para adquirir un Maserati. Solo costó US$36.000. Reconozco que era un auto hermoso pero no una súper nave, según los estándares de hoy en día”, agregó.

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Lo que ocurrió de aquí en adelante solo empeoró la situación pues, al verse con tanto dinero, comenzó a gastarlo sin pensar en las consecuencias.

“Fue mi época de locura. Era un joven ingenuo de 22 años y no estaba pensando con mucha claridad. Me acababa de recuperar del accidente y estaba desempleado por primera vez desde los 14 años. Había terminado mi relación con mi novia del colegio, después de cuatro años, y buscaba de alguna manera empezar de nuevo en algún otro lugar”, explicó.

Posteriormente, Brett se fue a vivir a un centro turístico ubicado en la costa occidental de Australia, llamado Surfer’s Paradise. En el lugar fue a clubes de striptis, gastó millones de dólares en mujeres, cocaína, alcohol y en un cuero de tambor firmado por Amy Winehouse.

El principio del fin

“Suena increíble, pero mi intención nunca fue llevarme todo el dinero del banco y no devolverlo. Básicamente yo estaba esperando a que el banco me contactara y dijera ‘oye, quiero esta cantidad de dinero’. Al comienzo, en 2010, yo tenía una cuenta corriente normal. De allí salían los pagos para el préstamo de mi casa, mi seguro de salud y las cuentas”, sostuvo.

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La caída de Brett empezó cuando, luego de hacer más de 50 retiros por US$1.494.145,62, la policía hizo una redada en la casa de su familia y fue declarado culpable de beneficiarse económicamente de manera fraudulenta y de comerciar con dicho dinero. Fue sentenciado a cárcel, no obstante, al asumir su autodefensa, le dieron la libertad bajo fianza. En diciembre de 2016 el Tribunal Criminal de Apelaciones de New South Wales deroga su sentencia.

“La cárcel fue horrible. Estás alejado de tu familia y encerrado en una celda durante 17 horas del día. La comida es muy mala y uno se asocia con un grupo de gente bastante escabrosa (…) Estuve seis meses dentro y fue uno de los períodos más duros de mi vida. Desde el primer día estaba viendo cómo salir”, admitió.

El juez le dijo que había actuado de manera deshonesta pero que en la sociedad actual, las “fallas morales” no provocan ir a la cárcel.

“Si tuviera la oportunidad, no lo haría otra vez. Devastó mi vida y mi familia y no valió la pena el pasar un par de buenos meses con las strippers y un poco de cocaína. Mi vida entera casi queda en ruinas. Sólo ahora he podido convertir mi experiencia en algo positivo. Actualmente estudio leyes en la universidad y seré un abogado criminalista en dos años”, reflexionó.

Fotos: Facebook

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