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Todo el que osa llevarse un pedazo de roca de este lugar termina con una gran maldición encima

En el Parque Nacional Bosque Petrificado de Arizona se puede ver una pila de rocas. Incluso a plena luz del día es un lugar extraño.

Entrada al Parque Nacional Bosque Petrificado de Arizona

Todo el piso está recubierto de lo que simple vista son pedazos de madera. Pero no es madera, sino piedras. Como cualquier turista, nadie duda en tomar una de esas piedras y llevárselas de recuerdo. Lo extraño es que son varios los que las devuelven.

Parque Nacional Bosque Petrificado de Arizona

Estas piedras son los fósiles de árboles que cayeron hace más de 200 millones de años. En vez de pudrirse, las células de la corteza y la madera, absorben lentamente minerales de amatista de color púrpura, amarillo citrino y cuarzo ahumado. Así se crea una réplica perfecta del árbol, pero hecha en roca.

Árbol petrificado

El corte de madera petrificada en terrenos del parque ha sido estrictamente prohibido durante años. Se castiga con multas y grandes carteles, cerca de las salidas del parque, amenazan con inspeccionar vehículos.

Hasta hace poco tiempo, una exhibición en el centro de visitantes advirtió que las rocas estaban desapareciendo a un ritmo de doce toneladas por año, lo que significa que pronto no quedaría nada para las generaciones futuras. Sin embargo los fósiles han comenzado a volver.

Troncos fosilizados

Todo esto es por una maldición que afectaría a cualquier persona que se lleve la madera petrificada. La maldición respondería a una profecía mineralógica: las personas atribuyen contratiempos posteriores a tomar las rocas, y las devuelven por correo tan pronto como pueden.

La dirección del parque ha recibido más de 1.200 cartas, la mayor parte anónimas, acompañadas de los fragmentos de roca sustraídos.

Carta enviada por un niño

“Estimado guardabosque. Lo siento mucho por tomar esto. Solo tengo 5 años y cometí un pésimo error.”

Hay cartas de todo tipo. Algunas muestran la inocencia de un niño al que han castigado por llevarse una roca. Otras están escritas por adultos que no pueden soportar los remordimientos que les provoca haberlas robado. Algunos atribuyen a las piedras una maldición que da mala suerte a quien las roba.

Entre los efectos atribuidos a este sortilegio hay todo tipo de desgracias, desde accidentes de auto, animales domésticos que enferman y hasta muertes de familiares.

Carta escrita en computadora

“A quien le concierna: estoy devolviendo algo que le pertenece. ¿Mala suerte o coincidencia? No creía que algo pudiera dar mala suerte. Me tomó tres años convencerme. Pero esta era la gota que derramó el vaso. Después de una larga lista de coincidencia, he decidido que cada cosa que me pasó, comenzó a verse más y más como mala suerte. El punto crítico fue cuando traspasé mi techo, y fue cuando mi esposa me dijo que había tenido suficiente. La estoy enviando de vuelta.

PS: Cuanto alivio.

Las cartas expresan un fuerte arrepentimiento por el robo de los fósiles. Algunos incluyen mapas detallados de la ubicación original de donde sacaron ellos la roca.

Lamentablemente estas rocas no pueden ser ​​devueltas al parque, hacerlo sería destruir el lugar con fines de investigación. En su lugar, han acumulado las piedras devueltas en un montón a la entrada del parque que ya se conoce como “La pila de la conciencia”.

Lugar llamado "La pila de la conciencia"

El fotógrafo Ryan Thompson descubrió este montón de piedras y las cartas en 2012, y decidió recopilar las mejores cartas y sus piedras en un libro titulado “Mala suerte. Piedras calientes” (Bad Luck. Hot Rocks).

En su página web, Thompson ofrece una muestra de las extrañas rocas y las cartas de arrepentimiento.