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Tinder, ebriedad y resaca permanente: la realidad de los científicos en la Antártica

Imaginemos que estamos en una estación de la Antártica, miramos para afuera y hace meses que sólo vemos blanco. Hielo por todos lados. allá, acá más cerca, a la vuelta, enfrente, atrás en el patio. Hielo y nieve. Pero no es nieve que recubre algo sino nieve sobre nieve. Nieve que recubre nieve que recubre hielo.

 

 

La verdad que muy divertido no debe ser. Por eso, los científicos que allí trabajan, y está claro que para trabajar allí hay que vivir allí porque un bus de línea no nos lleva y tampoco montar un Yeti es una buena opción Entonces tienen que encontrar maneras de divertirse.  Hoy existen en el continente cerca de 100 estaciones científicas de alrededor de 26 países, donde permanecen aproximadamente 1.000 personas durante el invierno, efectuando labores de investigación científica.

 

¿Qué se puede hacer entre tanto aburrimiento en medio de un clima tan desolador? La respuesta estaba en intenet. De hecho, no fue otra aplicación sino Tinder la que aterrizó allí y le fue fantástico. Porque el hombre que estaba aburrido encontró a sólo 45 minutos de distancia, y en helicóptero, una chica con la cual hacer cositas.

 

Ella es un investigadora que hace trabajo de campo en la profundidad de los Valles Secos. Él, también investigador financiado por los Estados Unidos, realizaba su trabajo en la Estación McMurdo en la isla Ross. Aburrido, y “sólo por diversión”, disparó su Tinder, la red social que ubica e indica quién está cerca tuyo y tiene ganas de estar, tal vez, más cerca. Y ahí la encontró. La noticia fue noticia rápido y la pareja se formó. Ahora todos esperamos alguna película de esta historia de amor tan extraordinaria.

Pero no era eso lo que quería contarles, aunque fue un lindo dato que sirvió de precedente para que muchos otros se colgaran al Tinder buscando con quién capear el frío. A medida que la temporada de verano austral avanza, se pone en marcha la investigación y con eso el aburrimiento y el estar aislados, cosa poco recomendable para cualquiera. Si es que no tenemos alcohol cerca, claro. Pero trabajar borracho no de puede y en la Antártida, aunque lo saben, no hacen mucho caso.

30 rock tipos borracho

La Fundación Nacional de la Ciencia está pensando en implementar alcoholímetros para acabar con la fiesta helada. En el año 2014 se llevó a cabo en la Oficina del Inspector General una auditoría de la salud y la seguridad de las bases estadounidenses. Funcionarios de las bases en la Antártida dijeron a los auditores que la bebida ha creado “un comportamiento impredecible que ha llevado a peleas, exposición indecente, y los empleados que llegan a trabajar bajo su influencia son muchos.”. Incluso descubrieron científicos fermentando su propia cerveza en los laboratorios.

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Además que toman como locos, hay choque cultural permanente entre los científicos de la Antártida (“cubiletes “, como se hacen llamar) y los trabajadores contratados. Son nichos distintos que, cuando se cruzan, y tienen alochol encima, todo termina en un gran lío.
Pero si creen que poner alcoholímetros sería la solución, tampoco sirve. Primero porque la Antártida no es territorio de los Estados Unidos y, segundo, porque la estación del Polo Sur está a una altura de 10.000 y eso hace que el dispositivo sea difícil de calibrar.

Así que, por ahora, los científicos y empleados de la Antártida van a seguir pasando sus días oscuros y fríos y sus noches largas en compañía de ese líquido casi mágico que abriga a cualquier cuerpo. Total, para el corazón, ya tienen Tinder.

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