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Siempre soñó con conocer a su ídola deportiva, y un secreto familiar lo cambió todo

Con sólo mirar su lista de logros, podrías estar seguro de que Jen Bricker nació para ser gimnasta.

Jen trabaja hoy como acróbata profesional, pero antes de eso fue una gran gimnasta en su adolescencia. Su talento incluso la llevó a ser parte del tout “Circus” de Britney Spears.

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Bricker nunca vio el haber nacido sin piernas como una razón para no perseguir sus sueños. De pequeña, nunca vio su condición como una discapacidad. Amaba ver torneos de gimnasia en la TV, y trataba de imitar los movimientos que veía en la pantalla. Afortunadamente, sus padres siempre estuvieron presentes para ella y la apoyaron en todo su camino.

Una de sus mayores modelos a seguir siempre fue la gimnasta Dominique Moceanu. Se sentía profundamente inspirada por su talento y aún recuerda lo emocionada que estaba cuando vio a Moceanu garan el oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Su admiració era tan grande que soñaba en secreto con que era su hermana.

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A los 16 años, sus padres le revelaron un gran secreto: su sueño era real. Moceanu y Bricker son hermanas.

Ella sabía que era adoptada. Para su sorpresa, su madre le contó que su apellido de nacimiento era Moceanu. Inmediatamente, Jen supo que estaba emparentada con su ídola.

Gracias a la investigación profesional de un tío de Bricker, pudieron tener la confirmación de que Moceanu y Bricker compartían el mismo padre. Bricker procedió entonces a recolectar todas las pruebas que puedo para no ser rechazada como una fan loca.

Cuatro años pasaron antes de que lograra conocer a su hermana al fin.

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Resultó que su pare puso a Bricker en adopción a penas supo de su discapacidad. Estaba preocupado por el costo financiero fuera demasiado alto e impidiera que Dominique cumpliera sus sueños gimnásticos.

La historia de cómo Bricker descubrió a su familia biológica es realmente sorprendente: la adopción debía ser cerrada para que Jen nunca conociera a sus padres biológicos, pero el error de una trabajadora social impidió borrar el apellido del registro. Gracias a ese error, Bricker eventualmente conoció a su madre biológica, y hoy mantiene una relación cercana con sus dos hermanas.

Bricker atribuye su éxito atlético al amor y el apoyo de su familia. La dejaron perseguir cualquier sueño que tuviera.

Además de ser una historia curiosa y sorprendente, la de Jen Bricker es la demostración más clara de que el apoyo familiar y el amor lo hacen todo posible.