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Por qué nunca deberías forzar a tu hijo a abrazar a alguien

Como nos estamos acercando a las fiestas de fin de año, y con ellas las visitas a abuelos, tíos, tías y primos, hay una situación que va a surgir en muchas familias y que muchos padres no sabrán cómo manejar: familiares que esperan abrazos y besos de los niños… aún cuando los niños no tienen ninguna intención de dárselos.

Para que la persona no se sienta mal, la reacción natural de muchos de nosotros sería presionar al pequeño a que soporte, o incluso, devuelva el contacto físico no deseado. Pero la pregunta es, ¿deberíamos hacerlo? ¿Qué mensaje les estamos dando a los niños respecto de los límites personales cuando hacemos esto?

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Cómo evitar enseñar la lección equivocada

Un artículo de CNN llamado “No soy dueño del cuerpo de mi hijo” (I Don’t Own My Child’s Body) explora este tipo de temas. Katia Hetter, su autora, dice que el “forzar a los niños a tocar gente cuando no quieren hacerlo, los deja vulnerables a abusadores sexuales, ya que la mayoría de estos son personas que el niño conoce.”

Asumir que dar un beso en la mejilla a la abuela pudiera tener alguna relación con el abuso sexual de un niño puede parecer ridículo en un primer momento, pero Nichole M. siente que la conexión creada por Hetter hace perfecto sentido.

“Estás violando su zona de comodidad y los niños pueden aprender a aceptar a cualquiera en ese espacio incómodo.”

Lisa E. también está de acuerdo y enseña cómo esta enseñando a su hijo a respetar su propio cuerpo y espacio personal:

“Los límites que le estamos enseñando a nuestros hijos es el seguir a su “estómago” o instituto natural. Los niños nos dicen cuando una persona lo pone incómodo (normalmente en susurros, para que no herir los sentimientos de esa persona). Nunca debe ser tocado si eso lo pone incómodo… aunque sea por miembros de la familia. Nunca lo forzaré a besar a alguien.. a pesar de que sea la tía abuela que está de visita y puede sentirse rechazada. Los besos y abrazos son suyos y no son obligatorios.”

Hetter también nos recuerda que forzar a los niños a mostrar afecto cuando no quieren hacerlo puede producir un impacto en sus relaciones en la adolescencia. Esto, porque si “le enseñamos a usar su cuerpo para satisfacer a alguien bajo tu autoridad, lo hará bajo la autoridad de cualquiera.

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“El Afecto nunca debería ser forzado”

Además de prevenir el abuso, muchas madres sienten que es importante el intentar entender cómo hacer sentir a un niño el que un familiar demande atención física de ellos. Jenni D. hace referencia a su propia infancia como su guía de crianza:

“Cuando niña, nunca me gustó mucho que me besara o abrazara alguien que no fuera mi madre, y odiaba cuando mi abuela me obligaba a darle un beso de despedida. Como adulta, me encanta besar y abrazar a mis hijos, pero si alguna vez pareciera que alguno de ellos no quiere besarme o abrazarme, lo respetaría totalmente.”

Es preocupante cuando existe afecto forzado entre un padre y su hijo. “El afecto nunca debería ser forzado. Los besos y abrazos deberían originarse cuando uno quiere darlos y no porque debemos darlos.”

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Cómo apaciguar los sentimientos heridos de un familiar

Los niños suelen probar nuestra paciencia cuando se niegan a hacer cosas que necesitamos que hagan como comer, darse un baño o portarse bien. Sin embargo, negarse a mostrar afecto no debería ser equiparado a mal comportamiento o mala educación. Hetter dice que los niños pueden (y deberían) ser educados y respetuosos, mientras mantienen sus límites personales. “Modales – tratar a la gente con respeto y cariño – es diferente a demandar demostraciones físicas de cariño.

Un buen primer paso puede ser el explicar nuestra política a nuestros familiares. Adultos, y sobretodo familiares cercanos, deberían ser capaces de respetar esa decisión. Hetter descubrió que, a pesar de que puede ser más trabajo, también puede llevar a que ellos verdaderamente aprecien el afecto que reciben del niño.

“Le expliqué a los familiares que verdaderamente les interesaba saber por qué le estamos permitiendo decidir a quien toca y, cuando sí los abraza, la emoción se siente – no lo está haciendo por obligación o una orden directa de mamá.”

También recomienda maneras de saludarse que son menos íntimas y que son perfectas para un niño en las primeras etapas de conocer a un nuevo familiar. En vez de besos y abrazos, incentiva el apretón de manos o un “dame esos cinco”.

“Cuando los niños son pequeños y tímidos, los padres pueden comenzar por darles alternativas para que traten a la gente con respeto y cariño. Aún los niños más tímidos pueden dar un apretón de manos o saludar de lejos o hacer algo para comunicar respeto y cariño.”

Lejos de ser decepcionante, estas alternativas pueden mejorar la relación de un familiar con el pequeño. Sólo es cosa de intentarlo y ver a donde los lleva, juntos.

¿Qué te parece esta postura sobre el tema? ¿Cómo tratas tú el tema con tus hijos?