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No, mi marido no se “conformó” con una esposa gorda

La sociedad está acostumbrada a un estándar de belleza que ha hecho mucho daño en nuestra mentalidad y que ha generado prejuicios que, pensándolo con detención, son realmente ridículos. Por ejemplo, ¿quién dijo que una mujer que no es delgada no puede estar con un hombre atractivo?

Es la pregunta que impulsó a Kat Stroud, una modelo y activista a escribir una inspiradora columna para Bustle.com, compartiendo con mujeres de  todo el mundo lo que ha significado para ella estar casada con un hombre “convencionalmente guapo”.

“Somos constantemente bombardeados con campañas para bajar de peso, comerciales de píldoras adelgazantes y cirugías, y con grupos gordofóbicos como Project Harpoon Thinner Beauty. Tristemente, esto significa que cuando muchos individuos de talla grande se acercan a una contraparte ‘convencionalmente guapa’, ya sea en la vida real o en las pantallas, puede ser difícil creer que la atracción es legítima De mi experiencia, sé que los halagos de una pareja son vistas con sospecha. Pero también sé que este auto-odio y esta duda son tóxicos para cualquier relación especialmente la relación que tienes contigo misma. Mi convencionalmente guapo marido me enseñó esto”.

Kat Stroud

Kat Stroud

Cuando la relación con su marido comenzó, la desconfianza de Kat era constante.

¿Qué hacía él invitándome a salir? ¿Estaba experimentado con una chica grande? ¿Sería como en las películas cuando el hombre guapo invita a salir a la “cerda” como una broma cruel? Quería creer que estaba “a su altuura”, que el interés estaba realmente ahí. Pero las duda implantadas en mi psiquis por nuestra cultura volvían a entrar, destruyendo toda la confianza que alguna vez sentí.”

Sintiéndose constantemente mal con ella misma y dudando de todo (“¿Estaba mirando a esa chica rubia con los tacones sexies? ¿Seré la mujer más grande con la que ha estado?”), decidió enfrentar el problema y hablar del tema con su marido. La respuesta que recibió la dejó increíblemente sorprendida.

“Cuando finalmente reuní el valor para confrontar a mi marido con la ola de preguntas que se acumulaban en mi cabeza, la combinación de rabia, sorpresa y ofensa que salió de él fue palpable. Nunca se le había ocurrido que la gente nos estaba juzgando, y estaba asombrado con el pensamiento de que yo me hubiera considerado cualquier cosa menos hermosa. ¿Y saben qué? Ser presentada tan claramente por este hombre que no veía mi gordura como un problema a superar, pero que me veía como una deseable, hermosa, cariñosa e independiente mujer me hizo darme cuenta de que había estado pasando demasiado tiempo preocupada por las percepciones pequeñas de otros y no di ni de cerca el sufucuente tiempo preocupada por mis propios sentimientos por mi cuerpo.”

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Fue así como Kat descubrió que lo que la hacía sexy era su seguridad, la que fue creciendo con el tiempo. La seguridad  de que es una mujer hermosa.

“En una sociedad que se aprovecha de nuestra falta de confianza, escoger amarse a sí mismo es un acto de rebelión. Cuando la gente ve a mi marido y a mí (él, el “macho atractivo”  y yo, la “gorda”) apoyándonos mutuamente y mostrando nuestro amor, desafiamos los estereotipos. Seguro, hace que algunos se sientan increíblemente incómodos. Pero si tú no estás avergonzado de tu cuerpo y si tu pareja no está avergonzado de tu cuerpo, las opiniones de afuera se silencian”.

Una gran lección de una mujer fuerte, hermosa y tan vulnerable como cualquiera de nosotras.