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Nadie desperdiciará nunca más la comida gracias a esta nevera

Hay estudios que demuestran que el 40% de los alimentos producidos son desperdiciados, algunos jamás llegan a venderse. Esto se traduce en una alta cantidad de comida desperdiciada, frente a una crisis humanitaria donde la comida no sobra. Algunos ciudadanos preocupados por este problema han logrado que este desperdicio de comida tenga su utilidad.

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La comunidad de Galdakao en España, donde residen 29.000 personas, está utilizando la comida que sobra. Esta comida se guarda en una nevera, rodeada por una valla de madera, con la iniciativa de transmitir la idea de que esto no es un electrodoméstico abandonado, sino un proyecto dirigido a la reutilización de alimentos.

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Los residentes y los restaurantes pueden dejar restos de alimentos destinados a la basura. Todo lo que queda en la nevera puede ser recogido por cualquier persona que lo desee.

“Yo diría que hemos ahorrado entre 200 y 300 kg en en comida, que originalmente termina en la basura” dijo el organizador Álvaro Saiz.

En un día normal se puede encontrar lentejas sobrantes, unos sándwiches y cartones de leche no abiertos.

La idea surgió cuando Saiz y otros miembros de la asociación de voluntarios de la ciudad estaban reflexionando sobre la gran cantidad de alimentos desperdiciados por los supermercados. “Empezamos a pensar que si tan sólo uno de sus contenedores de basura fuera reemplazado con una nevera, la gente podría tomar estos alimentos“. Después de buscar en la web encontró una red de refrigeradores compartidos en Berlín. “Nos dimos cuenta de que podíamos hacer esto – y así lo hicimos.”

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Les tomó cerca de un mes que conseguir la documentación necesaria para el proyecto, incluyendo la seguridad y el permiso de la ciudad para utilizar el espacio público. Además de la obtención de los documentos legales adecuados para garantizar que los organizadores no se hacen responsable si es que algo sale mal con la comida tomada de la nevera.

Continuaron con la idea, oyendo todo tipo de opiniones de los ciudadanos. “Me di cuenta que la gente que no quería esto, es porque no entienden lo que estamos haciendo”, dijo Saiz. El objetivo no es alimentar a las personas necesitadas. “Esto no es caridad. Se trata de hacer uso de los alimentos que de otra manera terminar en la basura. No importa quien lo toma – Julio Iglesias podría pasar por aquí y tener la comida – al final del día se trata de recuperar el valor de los productos alimenticios y la lucha contra el despilfarro”.

Existen normas estrictas para las personas que dejan comida en la nevera: no puede ser pescado crudo, carne o huevos, envasados ​​o enlatados no pueden estar vencidos y todo lo casero debe incluir una etiqueta que detalle cuándo se hizo.

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Los voluntarios deben fiscalizar lo que entra en la nevera y tirar todo lo que esté vencido o platos caseros con más de cuatro días. Pero eso es en teoría: hasta ahora todos los alimentos han sido tomados el mismo día. Todo tipo de personas han utilizado la nevera solidaria, incluyendo a viajeros o un constructor que tomó una barra de helado durante su hora de almuerzo.

La ciudad de Murcia, a 400 millas de distancia en el sur de España, copió la idea y se convirtió en la segunda ciudad española en acoger una nevera solidaria. Saiz ha recibido llamadas de comunidades en todo el país – y desde tan lejos como Bolivia – de personas interesadas en establecer operaciones similares.