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Meghan y Harry pedían privacidad pero ahora serán parte de un reality show

Hace unas semanas se supo que Meghan Markle y el príncipe Harry habían firmado con Netflix un contrato de más de 115 millones de dólares. De hecho, ese dinero permitió al nieto de la reina Isabel II de Inglaterra pagar la totalidad de los 2,7 millones de euros de dinero público que costó la reforma de Frogmore Cottage, la residencia en Windsor donde él y su esposa habían dispuesto para vivir con su hijo en Reino Unido.

Pues bien, ahora ya se sabe con certeza cuál es el proyecto que el matrimonio firmó con la plataforma de contenido streaming. Se trata, ni más ni menos, que de un reality: la pareja va a permitir que las cámaras los sigan durante tres meses para que conozcan su verdadero día a día, centrándose en su trabajo filantrópico.

“Todo será de muy buen gusto, y no la televisión de realidad al estilo de Katie Price y Peter Andre, pero quieren que la gente eche un vistazo a sus vidas y vea todo el trabajo de caridad que hacen”, aseguró una fuente a The Sun, el medio británico que adelantó la exclusiva. La duda es si esas cámaras entrarán en su mansión de El Montecito y si serán testigos de momentos más íntimos y familiares o solo se grabarán los momentos en los que salen a la calle y visitan la ONG.

La noticia ha supuesto todo un terremoto mediático en Reino Unido. Especialmente porque Meghan y Harry dejaron la Casa Real en busca de absoluta privacidad para ellos y su hijo, algo que en Canadá sí podían tener, pero que en Estados Unidos es mucho más difícil de conseguir, por no decir imposible.

“Al mudarse a Los Ángeles, es la vida que han creado para sí mismos, serán como cualquier otra celebridad. Es inherente al lugar”, decía hace unos meses David Leigh, el director de una agencia de fotografía de Los Ángeles. Y claro, el hecho de que acepten participar en un reality -aunque sea centrado en su trabajo filantrópico- es radicalmente opuesto a la privacidad que tanto aseguraban necesitar y un tanto incoherente, por lo que la prensa -siempre pendiente de sus pasos en falso- no ha tardado en criticarlos.

La idea de que el nieto de la reina Isabel participe en un proyecto de este estilo ha hecho que algunos se lleven las manos a la cabeza y consideren que el príncipe ha perdido completamente el norte.

Foto: Shutterstock.

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