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Manual para ayudar a un amigo/a que acaba de terminar su relación

Todos hemos pasado por esto al menos una vez en la vida, tanto desde un lado como desde el otro. A veces uno es el que sufre; a veces uno es el que asiste. Conocida es la importancia de escuchar en vez de aleccionar, de ser empático con el otro en vez de actuar como la molesta voz de la conciencia a la que le encanta decir: “¡TE LO DIJE!” mientras se ríe y salen llamas detrás suyo.

Así es como NO hay que actuar.

¿Existe alguna manera correcta de ayudar a un amigo en esta triste situación? No lo sabemos con exactitud, pero aquí va una lista de cosas que SÍ hay que hacer en estos casos y de otras que NO, por ningún motivo.

SI: Sé respetuoso

“Respeta para que lo respeten”, dice un adagio popularizado por una conocida jueza de la TV latinoamericana. Todos tenemos nuestras opiniones respecto de las parejas y las relaciones de nuestros amigos, pero es mejor guardarlas para sí mismos salvo que sean situaciones más complejas (violencia, infidelidad). No tiene ninguna ventaja mortificar a un ser querido después de un quiebre con frases del tipo “Pero pudiste haber hecho esto…”, o “Es que en tal cosa la culpa fue tuya”. El silencio otorga. Tu hombro o un paquete de pañuelos desechables son mucho más útiles.

R-E-S-P-E-T-O: Lección aprendida desde 1967

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NO: Preguntar si él o ella volvieron a estar juntos

Independiente de quién decidió romper con la relación, esta pregunta siempre surge y es muy incómoda porque por lo general las rupturas son más bien graduales. Además, si tu amigo/a fue quien cortó el romance, confía en su juicio y sus razones; por otro lado, si él o ella fue quien no propició el quiebre, no alimentes falsas ilusiones del tipo “Pero dale unas semanas y volverá…” porque es justamente lo que no necesita en este momento.

¡NOOOOOOOO!

SI: Felicítalo/a

Si tu ser querido fue el que terminó con todo, pulgares arriba. Como decía más arriba, sus razones tendrá y deben respetarse. Ahora, si el caso es el opuesto, es decir, tu amigo/a es “el pateado”… ¡Felicítalo también! El mundo de la soltería no es el cementerio de elefantes de El Rey León y hay muchas cosas que puede hacer ahora que dispone de más tiempo para sí mismo. Recuérdale también que nadie se ha muerto de un corazón roto y que esas cosas pasan.

Lo que no te mata, te fortalece. Britney, como siempre, educando.

NO: Hacer preguntas sobre el/la ex.

“¿Oye y cómo se portaba cuando… ?”, “¿Advertiste en algún momento señales raras?”, “¿Cómo estará él/ella?” – ¡NOOOOOO! No es de tu incumbencia y no es un tema que tu amigo/a quiera tocar estando RECIÉN separado/a de la otra persona. Tu deber como amigo es ponerte de este lado del río, no andar averiguando los destinos de otro que probablemente no volverás a ver.

En simple: Desubicado.

SÍ: Toma el timón y haz planes para tu amigo/a

Cuando una persona está sufriendo, no basta con decirle “Yo estoy aquí si me necesitas porque soy tu amigo :)” pues dicha persona probablemente ni siquiera  tiene fuerzas para levantarse de la cama y quizás no se ha bañado en dos días. Un buen amigo lo que hace es invitarlo a comer galletas un día en su casa, o lo tienta con Papas Supremas del Taco Bell, o lo insta a tomar clases de yoga o karate… en fin. Un montón de actividades que pueden servir para evitar que un corazón roto se transforme en depresión y la cosa se complique un poco más.

¿Para qué son los amigos? Para apoyarse mutuamente (También para eliminar a Voldemort)

NO: No “stalkees” las redes sociales del ex.

¿Para qué? ¿Para contarle a tu amigo en qué está la otra persona? ¿De curiosidad? ¿Aburrimiento? No sé, no se me ocurren más razones para este comportamiento tan tonto. No lo hagas ni de broma. #amigaNO

En serio.

SÍ: Hablar sobre los propios quiebres y compartir experiencias.

Hay tantas formas de terminar una relación como tipos de parejas en el mundo. Algunas son dramáticas, otras terribles y otras que acabaron bastante bien, de manera diplomática. Comparar el quiebre de tu amigo/a con los tuyos pasados u otros que conoces permiten recordarnos que cada experiencia es distinta y que cada una tiene sus pros y contras. Por último, lo más esperanzador de esta actividad es que además deja ver que el dolor de un término no dura para siempre y que hay luz al final del túnel.

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