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La montaña que lleva ardiendo 6.000 años de manera ininterrumpida en Australia

En el lugar hay un fuego subterráneo lleva ardiendo de manera continua durante más de seis milenios, pero se desconoce cuánto tiempo durará.

En Australia hay una misteriosa montaña, donde un fuego eterno lleva ardiendo desde hace más de 6.000 años. Este increíble suceso de la naturaleza se encuentra en Nueva Gales del Sur, en el monte conocido como Mountain Wingen, aunque todo el mundo lo conoce como Burning Mountain (Montaña Ardiente).

El fuego lleva ardiendo de manera continua desde hace más de seis milenios, después de que se encendiera una veta de carbón subterránea y que, desde entonces, nada haya sido capaz de frenar este proceso. Pero, ¿cuánto puede durar este incendio? Los expertos creen que podría no haber llegado ni tan siquiera a la mitad de su combustión.

Los últimos estudios realizados por geólogos en la zona sugieren que este fuego avanza, aproximadamente, un metro por año. Esta investigación ha servido para hacer un cálculo de cuánto espacio recorrido de manera subterránea y, más o menos, habría avanzado algo menos de siete kilómetros, lo que nos ofrece una indicación del increíble tamaño de la veta de carbón que se encuentra bajo tierra, dando lugar al incendio continuo más antiguo del mundo, recoge El Confidencial. 

Este suceso ha provocado que Mountain Wingen se haya convertido en un lugar de peregrinación para los turistas. Muchos curiosos acuden hasta la zona donde pueden ver cómo del propio suelo nacen continuas nubes de humo que se dirigen hacia el cielo, partiendo desde el interior de la tierra, aproximadamente desde unos 30 metros bajo el suelo.

Los expertos apuntan, básicamente, a dos teorías sobre su origen: la primera, un fuego realizado por los aborígenes que se había filtrado al interior de la tierra creando este incendio; el segundo, el impacto de un rayo en la zona que habría generado el proceso de combustión. Los geólogos desconocen cuál fue el detonante, aunque todos han llegado a la conclusión de que la superficie, de piedra arenisca, es lo suficientemente porosa como para que cualquiera de las dos explicaciones sea plausible.

Foto: Creative Commons.

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