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Quería tener el cuerpo perfecto y cometió una estupidez que casi lo hace perder el brazo

Un inglés de 25 años solo buscaba aumentar su masa corporal. Sin embargo, siguió un consejo sin medir las serias consecuencias que esto le traería.

Hace cuatro años, un joven de 25 años, originario de Londres, Inglaterra, obsesionado con su apariencia, comenzó a trabajar su cuerpo para poder así aumentar su masa corporal y lucir más tonificado.

Para lograrlo, iba tres veces por semanas al gimnasio, donde pasaba horas levantando pesas, y como complemento, empezó a consumir proteínas constantemente, puesto alguien le había dicho que eran buenas para lograr su objetivo.

Pasado el tiempo y siguiendo consejos de amigos, notó que sus pechos, espalda, brazos y piernas se comenzaban a agrandar. Y aunque estaba feliz con este resultado, no estaba del todo conforme, ya que quería sentirse más fuerte.

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Fue por eso que comenzó a inyectarse insulina, sin ningún tipo de consulta médica. Esto le produjo una lesión en un tendón de su brazo.

Aconsejado por un colega, el joven -cuya identidad no fue revelada por los médicos que trataron y estudiaron su caso- comenzó a correr serio peligro cuando creyó en las propiedades mágicas del aceite de coco que se inyectaba para que su brazo sanara.

Sin embargo este “tratamiento” falló, y preocupado, fue a un centro médico para realizarse exámenes físicos. Ingresó extremadamente sudoroso y agitado, ya que algo no estaba funcionando bien en su organismo. Durante meses había estado soportado un intenso dolor en su brazo derecho, contó la médica María Johnson, del Ealing Hospital de Londres.

Según recuerda la doctora, al joven, de 25 años, le realizaron inmediatamente un ultrasonido, dejando en evidencia que las fibras del músculo estaban severamente dañadas.

Ante este problema, el personal médico quedó bastante desorientado ya que el paciente ocultó la verdad,  y sospecharon que quizás el joven había contraído una extraña infección luego de un viaje que realizó meses atrás por Arabia Saudita.

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La resonancia magnética arrojó como resultado la presencia de quistes en sus músculos, y finalmente el hombre confesó que se había inyectado aceite de coco en su bícep derecho para que los glóbulos grasos aumentaran mientras esperaba que su tendón sane. Sin embargo, el aceite produjo una coagulación lo que provocó una lesión proteica.

Este tipo de inyecciones de productos naturales no son frecuentes, según el estudio que se le realizó, y la doctora María Johnson, indicó que jamás se había encontrado con algo semejante en su trabajo, según consignó The Washington Post. “Es extremadamente peligroso para cualquiera inyectarse sustancias”, indicó la médica.

Si el líquido hubiera penetrado en una de sus venas, podría haberle causado una embolia letal, y habría perdido completamente su brazo derecho.

Fotos: Shutterstock – Ealing Hospital de Londres

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