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Hay personas que odian el cilantro y la razón es genética

En la gastronomía es difícil ser neutral. Hay cosas que se aman o se odian. Una que provoca este tipo de reacciones es el cilantro. O nos gusta ponerlo en todos nuestros platos o jamás entra en nuestra despensa. Y no se trata de algo casual, tampoco de una elección, sino de genética.

El cilantro pertenece a la familia de las umbelíferas, como el eneldo o el hinojo. Estas últimas no levantan tantas pasiones enfrentadas por su matices anisados y hasta duces. En cambio, el cilantro tiene un punto amargo que para muchos es insoportable.

Pero no, no es esa la razón que explica por qué tantos detestan el cilantro. Según estudios científicos, entre el 4 y el 14% de la población tiene genes que podríamos llamar “anti-cilantro”.

Recientemente, una compañía genética llevó a cabo un experimento para ahondar en este asunto. Se encuestó a 50.000 personas y se les pidió su opinión sobre el cilantro. Luego se analizó el ADN de los participantes y se cruzaron los resultados.

Los investigadores han encontrado un gen que explicaría por qué se puede percibir olor a jabón en el cilantro y por ello detestarlo. El gen del receptor olfativo OR6A2 podría ser responsable de detectar ese olor a jabón, sobre todo entre las poblaciones europeas, consigna 20 Minutos.

Se pudo asociar un polimorfismo de un solo nucleótido (un SNP lo llaman) ubicado en el cromosoma 11 con la percepción de un olor a jabón. El gen cercano a ese SNP es OR6A2, que codifica un receptor que detecta aldehídos. Resulta que los aldehídos del cilantro activan este receptor concreto. Todo ello explica que OR6A2 puede ser el gen que determina si odiamos o amamos el cilantro.

Foto: Shutterstock.

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