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¡Hay esperanzas! Por primera vez el agujero de la capa de ozono se está recuperando

Nos proteje de los rayos solares, es invisible y la maltratamos durante muchos años, es la capa de ozono.
Afortunadamente, su agujero en la Antártida parece estar cerrándose, según científicos británicos y estadounidenses.

Hace más de 30 años, se prohibieron los químicos que producían la destrucción de la capa y eso ha tenido efectos positivos, porque se está regenerando

“Podemos estar seguros de que las decisiones que tomamos han llevado al planeta por un camino de sanación”, señala Susan Solomon, principal autora del estudio.

Susan Solomon

Susan Solomon

Hasta el año pasado, los científicos mostraban su frustración por a gran extensión del agujero, ayudado por la erupción del volcán Calbuco, en el sur de Chile.

Erupción Volcán Calbuco

Erupción Volcán Calbuco

¿Cómo llegaron a la conclusión? El equipo en torno a Susan Solomon, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, estudió el grosor de la capa de ozono sobre la Antártida en el mes de septiembre desde 2000 a 2015.

Cada año en primavera (austral), el agujero se expande. Tras el largo invierno polar en el Hemisferio Sur, la radiación solar hace que se activen las sustancias que destruyen el ozono que se han acumulado durante los meses de frío. En octubre se registran los niveles mínimos de ozono.

Agujero de la capa de ozono en 2011

Agujero de la capa de ozono en 2011

Los científicos analizaron las mediciones de ozono y por satélite del dióxido de azufre que se libera en las erupciones volcánicas y que aceleran la destrucción del ozono. También tuvieron en cuenta diferentes datos meteorológicos como la temperatura y el viento.

Compararon los valores y descubrieron que el agujero se había reducido en unos 4 millones de kilómetros cuadrados, algo más grande que todo el territorio de la India.

A principios de los 80, los científicos notaron los primeros signos del agujero en la capa de ozono. En 1985 publicaron un estudio en la revista Nature con el culpable de que esto estuviera ocurriendo, los clorofluorocarbonados (CFC), que se usaban en la industria de la refrigeración y de propelentes de aerosoles, eran los responsables de este proceso.

Después de 2 años, 200 países firmaron el Protocolo de Montreal, que prohibía paulatinamente el uso de ese tipo de compuestos.

Los expertos afirman que, si seguimos así, el agujero podría cerrarse a mediados del siglo XXI. Ojalá sea así.