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Este chico pasó 264 horas sin dormir y es increíble todo lo que le sucedió

Dormir bien es necesario, y todos lo sabemos. Lo sabemos y lo tenemos naturalizado pero, ¿conocemos realmente las consecuencias de un mal descanso? ¿Y de un nulo descanso?

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La historia de Randy Garnerd es increíble y demuestra cuán mal puede hacer no dormir como corresponde. Este muchacho una mañana salió a la calle del centro de San Diego, EE.UU al grito de “Soy Paul Lowe”, un importantísimo jugador de fútbol americano. Visiblemente alterado este adolescente blanco y bajito, poco se parecía a una de las mayores estrellas afroamericanas de la historia del deporte californiano.

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Esa confusión no fue un problema de demencia ni si quiera de borrachera o efectos por alguna droga, lo que pasa es que Randy Garnerd no está intoxicado, lleva 5 días completos sin dormir. Y aquí un análisis día a día de qué puede pasarte si no descansas bien.

Día 1:

Todo comenzó el día en el que él y dos amigos suyos decidieron realizar una apuesta para batir el récord de horas sin dormir que, según ellos, un Dj Hawaiano obtuvo en 1959. Además de batir el récord, querían presentar los resultados en la feria de ciencia del instituto en el cual estudiaban.

La noche del 27 de diciembre, Randy se fue a la cama para despertar el día 28 de diciembre a las 6:00 AM, para no dormir más hasta cumplir la meta. El primer día transcurrió bien, sin señales importantes del deterioro cognitivo a partir de las 24.

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Día 2:

Las consecuencias físicas, motoras y psicológicas tras 28 horas seguidas de vigilia se asemejan a tener una tasa de alcohol en sangre superior a la permitida para conducir. Por si la falta de reflejos fueran poco, Randy comenzó experimentar un terrible dolor de ojos que lo obligó a dejar de ver la televisión. Además, horas más tarde, comenzó a experimentar astereognosis suave, la pérdida parcial de la capacidad de distinguir la forma de los objetos que tocaba.

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Día 3 y 4:

Durante las 48 y 96 horas, Randy se volvió complicado y poco cooperativo. Sus amigos lo ayudaban para que no pudiera dormirse. Los estimulantes como el café estaban prohibidos entonces recurrían a los paseos, las charlas, las risas y los juegos de mesa. En esa época la computadora no existía, sino hubiera sido de mucha utilidad.

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Todo iba más o menos bien, hasta que a Randy el dolor de cabeza le invadió la vida.

Día 5:

A las 3 de la mañana del 1 de Enero salieron a pasear para refrescarse. No se sabe si fueron las luces, las señales de tráfico o la gente, pero a los pocos minutos Randy comenzó a alucinar.

Y no solo aseguraba que era Paul Lowe, sino que sus mensajes sobre la comunidad negra y los derechos de los afroamericanos no dejaban lugar a dudas. El día continúo alternando períodos de consciencia y episodios de alucinaciones hipnagógicas, es decir, mezclando la realidad y el mundo de los sueños. Pero no se rindieron y continuaron con la investigación.

Día 6, 7 y 8:

Descoordinación, astereognosis, irritabilidad, cefaleas, dolores articulares, falta de cooperación, lapsos de memoria, incapacidad para concentrarse, alucinaciones severas. La cosa se había empezado a poner muy fea. El límite fue cuando su capacidad de hablar se deterioró.

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Día 9:

Cuando el profesor Willian Dement, uno de los más importantes especialistas del sueño de EE-UU, se enteró de que un joven llevaba 8 días sin dormir, preparó su equipo médico y lo estudió de inmediato. Cuando el médico llegó, Randy no conseguía terminar ni una sola frase, su visión estaba permanentemente borrosa y su pensamiento fragmentado.

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Día 10 y 11:

Ahora ya monitorizado por el doctor Dement, Randy superó las 210 horas. Las alucinaciones continuaron hasta el 8 de Enero de 1964, momento en que se alcanzaron las 264 horas de vigila. Y ahí, finalmente, Randy se marchó a dormir.

Durmió durante 14 horas seguidas y se despertó por sí mismo. Fue trasladado al Hospital Naval de San Diego, donde el neurólogo John Ross detectó graves alteraciones cognitivas y conductuales que, por fortuna, fueron desapareciendo con el paso de los días.

Cuarenta años después, Randy volvió a ser entrevistado y diagnosticado sin ninguna consecuencia reseñable. “Bueno, después de aquello dejé de trasnochar”.

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La ciencia sí ha continuado con las pruebas en animales constatando que, a partir de las tres o cuatro semanas de vigilia, el sistema inmune se vuelve loco y comienza a atacar al individuo causando daño en la piel y los tejidos hasta que le sobreviene la muerte.

Así que ya saben, si bien es muy impresionante todo lo que sucedió, NO LO INTENTEN EN SUS CASAS.