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Estas son las 10 razones por las que tus relaciones amorosas no duran

titanic

Tú saltas, yo salto, recuerdas?

Estamos acostumbrados a ver las cosas en función del otro. Hacemos listas de lo que tiene que tener nuestro hombre perfecto. Los artículos que leemos están enfocados a qué debe hacer alguien para poder salir contigo, jamás preguntándonos qué tenemos que tener/hacer para que ese príncipe azul sea feliz con nosotras.

Tengo una amiga que una vez dijo que quería un novio que tuviera un físico extraordinario, lavara la loza, cocinara feliz y limpiara. Yo, amablemente, le comenté que ella no iba al gimnasio, y que las cosas corrientes de la vida tenían que ser compartidas de alguna manera. En otras palabras, ¿qué cualidades tenía ella que la haría atractiva para ese tipo de compañero? ¿Qué era lo que ella aportaría? “Déjame vivir mi fantasía” Me dijo.

Está bien, muy bien, querer ciertas cosas en ese alguien especial, pero primero, date una miradita y pregúntate si eres el tipo de persona con el que a ese ser que estás buscando le va a gustar estar. Pasa tu tiempo trabajando para convertirte en esa persona más que en buscarla. Quizás encontrarás lo que buscas en el camino.

Aquí va una lista de las 10 cosas más cruciales que deberíamos mirar primero para cultivar en nosotros mismos si queremos una relación feliz y sana con otra persona:

1. Pensamiento en crecimiento

Todo puede ser aprendido y desarrollado a través de trabajo duro y dedicación, la inteligencia, la creatividad o la habilidad de tener relaciones sanas no son cualidades cerradas. En este sentido, un pensamiento en crecimiento encapsula resiliencia ante la adversidad y deja espacio a los errores, para afrontarlos y emocionarse por ellos. El opuesto de este, el pensamiento fijo, dicta que nacemos con ciertas habilidades y nada más. Proclama que sólo el talento crea éxito, que el esfuerzo no es parte de la ecuación. Es un pensamiento fijo el que funciona cada vez que le decimos a alguien ‘¡Eres tan inteligente!’ y es uno en crecimiento cuando ofrecemos la alternativa sana ‘¡Me encanta lo mucho que has trabajado en esta tarea!’

Mientras es casi imposible trabajar desde un pensamiento en crecimiento todo el tiempo, nuestra sociedad está gobernada por la noción de jerarquía, estatus y ranking, es posible entrenarte para operar de uno o del otro la mayoría del tiempo. ¿Qué es lo que más quieres de una pareja? ¿Alguien que crea que solo sus talentos lo guiarán en la vida, que sienta que es una víctima de las circunstancias y se pregunte porque no ha llegado su ‘minuto de fama’? ¿O alguien quien enfrenta la vida con curiosidad, quien se atreva a salir de su zona de confort y  cometer errores, incluso si se cae, incluso si se ve ridículo, porque cuando se vuelve a parar hay una lección para ser aprendida? Si eliges lo último, deberías empezar a hacer ese trabajo para ti misma.

2.Amabilidad y generosidad

Las relaciones que duran se reducen a dos cualidades: amabilidad y generosidad. Es justo decir que todos queremos ambas cualidades en una pareja, así como también es justo decir que no queremos una pareja que use la amabilidad para manipular, o ejerza la generosidad con los otros porque no se siente bien consigo mimo. ¿Tú das desde un lugar sano, uno que sea estable y seguro a diferencia de uno que esté construido entorno poco trabajo personal o falta de confianza? ¿Eres amable contigo mismo y otros, ofreciendo buenas intenciones en las más puras vías, sin motivos ulteriores sobre estatus o apariencia?

3. Resolución de conflicto

Si hay algo que a la mayoría de la gente le molesta, es el conflicto y la confrontación. Algunos lo manejan mejor que otros, pero para todos, una resolución de conflicto sana es una habilidad que se practica y se aprende. ¿Cómo tiendes a manejar los conflictos en tu vida? ¿Niegas su existencia? ¿Normalmente te mueves evadiendo el tema, viviendo con tus conflictos en secreto y pretendiendo como si no existieran? ¿Les echas la culpa a otros? Todos buscamos una pareja quien esté dispuesto a tratar las dificultades en la relación abierta y honestamente, pero ¿cuán seguido sostenemos el espejo hacia nosotros mismos y nos preguntamos cuán bien manejamos esos tipos de problemas? ¿Cómo nos estamos preparando para ser esa compañera madura que está dispuesta a trabajar un conflicto?

4. Voluntad para comprometerse

Con toda relación viene la necesidad de sacrificio y compromiso. La esencia de las relaciones es que no siempre haces las cosas a tu modo, no se puede encender y apagar una reacción al antojo de cada uno. Tendemos a esperar de un compañero que esté dispuesto a hacer sacrificios por nosotras, alguien que reconozca cuando realmente nos interesa algo y que se ponga en segundo lugar para que podamos obtener lo que queremos. Pero, ¿estamos dispuestos a dar lo mismo? ¿Eres alguien que está preparado para tener que sacrificar cosas que te importan, para que tu pareja tenga o busque algo que realmente quiere?

5. Ambición

Tendemos a querer una pareja que sea ambiciosa y tenga mucho dominio, pero cuando la ambición no está balanceada entre compañeros, las relaciones pueden doblarse y quebrarse. Desde que la ambición se convirtió en una cualidad deseable, parece ser importante que seamos ambiciosos para tener fuertes y duraderas relaciones, es decir que, si quieres una pareja que tenga mucha ambición, primero deberías mirar cuán ambicioso llegas a ser. ¿Te pones metas a ti mismo (por la semana, el mes, el año)? ¿Cuánto de tu propio tiempo pasas haciendo cosas para superarte en vez de tumbarte viendo televisión o pasearte por Instagram? ¿Te apasiona realmente algo? ¿Qué haces para conseguirlo?

6. Independencia

Hay pocas cosas tan importantes en una relación de pareja como mantener sus propias vidas fuera de esa relación. No estoy diciendo que esas vidas no puedan ser compartidas con el otro, que no puedan hablar sobre ellas al final del día -pero si la única cosa que te importa en tu mundo es tu pareja, te estás posponiendo. Como humanos, nuestras confidencias y sentimientos provienen mayoritariamente de nuestro trabajo. No me refiero sólo al lugar donde trabajas, sino a las tareas en las que ocupamos nuestro tiempo, independiente es un hobby, un deporte o algo completamente diferente.

Tener un espacio que sea nuestro, donde podemos preguntar y resolver problemas es importante para nuestro crecimiento y felicidad, y lo más importante acerca de ese espacio es que debe ser completamente personal para ti. Quizás tú y tu compañero de vida compartirán algunos intereses en común, y eso es hermoso, pero negar lo propio es peligroso en muchos niveles.

¿No quieres una pareja que se entusiasme con cosas que no entiendes tanto, quien tenga algo que es tan suyo que lo trabajan para nutrir y construir su vida? Si eres alguien que prefiere sentarse en el sofá y esperar a que tu pareja llegue a la casa después de haber estado haciendo sus cosas, o si esperar que una relación te pueda rescatar, que encontrar a tu media naranja puede que te ayude a arreglar lo que tienes roto dentro tuyo, quizás necesites reconsiderar tu sentido de independencia en una relación.

7. Capacidad para ser vulnerable

Mientras la independencia de cada uno es importante en una relación, hay algo igual de importante: la vulnerabilidad. Lo real y lo honesto recae sólo en el espacio en el que nos damos permiso para compartir nuestras verdades, sin importar lo doloroso o vergonzoso que pueda ser. Muchos de nosotros tendemos a ser reservados  acerca de los recuerdos, experiencias o elecciones de las que no estamos orgullosos, pero somos los mismos que esperamos la clase de apertura e intimidad que viene del escuchar los secretos de alguien a quien queremos. Si esperamos de alguien que sea capaz de ser vulnerable con nosotros, primero tenemos que estar dispuestos a ser vulnerables nosotros mismos, lo que la mayoría de las veces requiere construir una creencia interna de que la verdadera fortaleza recae en nuestra vulnerabilidad.

8. Límites

Sin límites (firmeza acerca de los que vas y no vas a tolerar) las relaciones pueden caer en la arena movediza que es la codependencia. Uno de los dos terminará siendo el que servilmente dice que sí a cosas que preferiría no hacerlo, mientras el otro terminará en ser el que pide constantemente, o incluso peor, no en el que lo pide todo sino en el que simplemente no hace nada, sabiendo que su pareja siempre se encargará de todo. Sin límites, el resentimiento puede entrometerse en la relación, y con él vienen más conflictos. Es  bueno esperar de una pareja  que tenga límites, que sepa lo suyo y que no está asustado de afirmarse cuando sea necesario. Pero, ¿cuán bien dibujas tus límites y te mantienes firme a ellos?

9. Adaptabilidad

La vida siempre está cambiando, por lo que obviamente queremos terminar con alguien que pueda cambiar con ella y con nosotros.  ¿Pero cuán bueno eres con cambiar? En una pequeña escala, ¿eres flexible cuando te cambian los planes de un capricho? o a gran escala, ¿manejas los cambios de la vida, como trabajos nuevos, nuevas ciudades o nuevas casas? Si eres alguien a quien le cuesta ajustarse al cambio, ¿cuánto de tu lucha con la adaptabilidad nace de tu propia  testarudez o resistencia? Creo que todos esperamos a una pareja que no tenga miedo a lo desconocido y sea abierta a nuevas creencias. Pero, si ese es el caso, ¿que estamos haciendo para asegurarnos que nosotros mismos seremos ese tipo de parejas?

10. Disposición a equivocarse

Para muchos de nosotros, es realmente difícil admitir cuando estamos mal respecto a algo, independiente sea pequeño como un hecho que escuchamos en alguna parte y lo hemos considerado categóricamente como una verdad, o algo grande como haber herido a otra persona y tener la obligación de admitirlo y disculparnos. Quizás la pasamos tan mal admitiendo que estamos equivocados porque nuestro sentido de valor e identidad están fuertemente relacionados en lo que pensamos que sabemos, y tener nuestra construcción de la realidad cuestionada es básicamente cuestionar o desafiar nuestro sentido de ser nosotros mismos. Quizás odiamos estar equivocados porque es básicamente inseguridad. Quizás tenemos demasiado orgullo. Pero, ¿no esperamos todos que nuestra pareja pueda admitir cuando está mal? Alguien que nos respeta y nos quiere lo suficiente para disculparse cuando es necesario. Si queremos eso en un otro, primero tenemos que trabajar para serlo nosotros mismos.