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Estafas, cianuro y bailes bajo el agua: La historia detrás de la construcción más loca de Inglaterra

Los diseños arquitectónicos de Francia e Italia han logrado convertirse en los más emblemáticos, dejando en segundo plano, en ese ámbito, a países como Gran Bretaña. Sin embargo, éste no tiene nada que envidiar, ya que sus diseños son los mejores del mundo cuando se trata de lo excéntrico, locura y peculiaridad.

A primera vista no se ven tan fascinantes en comparación a lo que realmente son, tras ellas hay secretos ocultos y pasajes tan rocambolescos como impactantes.

Uno de ellos, es el Witley Park en Surrey, ubicado al sudeste de Inglaterra. Bajo las profundidades de su lago se encuentra sumergido solemnemente un salón de baile, con forma de cúpula, gobernado al mismo tiempo en la superficie por Neptuno. La historia que envuelve a este particular diseño está llena de ambición, especulación, moral victoriana y alto nivel de locura, que la han llevado a tener una particular popularidad en todo el mundo. El asombro no desaparece debido al final inesperado de su creador, quien se suicidó posteriormente al ser juzgado por estafa.

La historia comenzó en 1846 cuando nace Whitaker Wright, en Stafford, quien a muy temprana edad demostró alto interés en los negocios. 21 años después se dirigió a Estados Unidos para probar su suerte en los emprendimientos.

Debido a la riqueza de la época, muy propio en esos tiempos, se dedicó a amontonar considerables fortunas en distintos negocios. Uno de ellos, la inversión en minas de plata en Nuevo México y Colorado. Sin embargo, no todo era ganancias, ya que ganaba de manera muy rápida, pero al mismo tiempo las perdía de semejante forma.

10 años después, su suerte se vino abajo nuevamente, con el derrumbe de su compañía Gunnison Iron & Coal, donde quedó en banca rota. Se inició otra vez en Inglaterra publicitándose como el experto en especulaciones mineras.

Ahí fue donde compró Lea Park, nombrada más tarde como Witley Park, por £ 250.000. Ademas de este parque, adquirió la mansión que se encontraba contigua al lago.

La mansión estaba compuesta por 32 habitaciones, en ellas había sinnúmero de lujosos artículos y reliquias de todo tipo, provenientes de distintas partes del mundo. El final de ésta fue producto de un incendio ocurrido en 1952, dejando de existir hasta la actualidad.

Lo único que se mantuvo en pie, hasta la fecha, es el salón de baile bajo el agua.

Alrededor de la finca, recientemente adquirida y sin importar el daño que le causaría al paisaje de Surrey, construyó un velódromo, un teatro, un hospital de carácter privado, establos para caballos, un observatorio y lo más preciado, un salón de baile bajo el agua.

Al salón se puede llegar mediante unas escaleras escondidas en una circunferencia de piedra.

La joya de la corona se encuentra al bajar las escaleras en espiral de hormigón 12 metros bajo la superficie, ahí se ubica el centro neurálgico de la excentricidad de Wright.

No es fácil llegar al salón de baile, bajo el lago a través de un pasillo, se encuentra éste con forma de cúpula y con ventanales. Con solo levantar la vista, se puede ver toda la vida existente bajo las aguas, que entra por los vidrios de la arquitectura.

Pero eso no es todo, sobre la imponente estructura, se encuentra Neptuno presidiendo presuntuoso dando el efecto de que se encuentra flotando sobre el lago.

Gracias la arrogancia de los hombres más influyentes y poderosos de esos tiempos, se construyó esta estructura, para que los respetados personajes pudieran fumarse un cigarrillo mientras veían la luz sumergirse por lo alto de los ventanales.

Pero no era tan lindo como parecía, las deudas para el señor Wright no paraban de acumularse y no lograba sanearlas.

La Corte Real de Justicia, en 1904, tras el descubrimiento de estafas por 400 millones de las actuales libras a los inversores y con la acumulación de otros millones en diversas deudas, Wright es juzgado. Posteriormente, éste se dirigió al baño y se suicida con una cápsula de cianuro. Wright muere al instante y más tarde su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Witley.

Sin embargo, las cosas no terminaron ahí. En Surrey, la posesión de Wright se vino abajo. De a poco se fueron vendiendo las pertenencias del emprendedor, quedando en última instancia la casa principal, la cual fue demolida completamente tras ser afectada por un incendio.

Actualmente lo único que queda es el salón junto a los peces que transitan en las turbias aguas del lago, rodeado por una esplendorosa cúpula. Ésta es el reflejo de una época amoral liderada por la ambición y la especulación.