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Esta piedra tiene más de 99 millones de años y no creerás lo que encontraron dentro

Que se encuentren fósiles de insectos no es algo novedoso, pero sí lo es el descubrimiento reciente de dos plumas de ave.

Plumas fosilizadas

Estos fósiles tienen, además de plumas, tejido blando, y lo mejor de todo es que están en ‘3D’. Es espectacular.

Piedra de ámbar

Los pájaros existen en la tierra hace unos 150 millones de años, cuando reinaban los dinosaurios. Los amantes de la ciencia han recopilado información acerca de estas aves gracias a otros fósiles, pero estos siempre han estado en ‘2D’ por el aplanamiento de la roca.

Parte de las plumas

El hecho de que sean un par de alas en perfecto estado fosilizadas en ámbar por 99 millones de años nos da la posibilidad de conocer, como nunca antes, cómo eran estos pájaros y cómo se veían realmente.

Los fósiles descritos en la revista Nature fueron descubiertos por los paleontólogos Lida Xing, Ryan McKellar y sus compañeros, en la provincia de Kachin, Myanmar.

Aunque suene descabellado, estos fósiles 3D conservan restos de folículos pilosos, tejidos blandos y la disposición de las plumas. Es la primera vez que los científicos pueden analizar a un pájaro que se extinguió a finales de cretácico.

Reproducción de un ejemplar adulto

Reproducción de un ejemplar adulto

El hecho de que las alas sean pequeñas, lleva a los investigadores a suponer que los restos pertenecen a un par de crías que murieron poco tiempo después de nacer. Ambas pertenecen a una especie muy antigua llamada Enantiornithines.

Plumas encontradas

El plumaje encontrado en los fósiles, tiene mucha relación con los pájaros de hoy en día. Al lado de las alas de un petirrojo, son casi iguales, esto porque tienen una disposición similar, casi la misma pigmentación (el ámbar conserva incluso el color) y su microestructura es muy parecida.

Restos vistos con un microscopio

“Estos especímenes demuestran que el plumaje asociado con los pájaros modernos estaba presente en antiguos ejemplares de Enantiornithes hace 99 millones de años”, afirman los científicos en el estudio realizado.

Si no ha cambiado el plumaje es por algo. La evolución no se mete con las cosas que sí funcionan dicen por ahí.