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Es cura, tiene novio y puede hundir al Vaticano

La Iglesia está pasando por una crisis. Los casos de abusos sexuales que se han destapado en distintas partes del mundo, le han quitado credibilidad a una de las instituciones más poderosas del planeta.

Sin embargo, aún mantiene un importante dominio de masas y su voz es escuchada cuando interviene en temas políticos o de interés nacional. Esto en parte, porque la mayoría de las críticas y acusaciones han venido desde fuera.

Por eso, el testimonio de Krzysztof Charamsa toma relevancia. Nacido en Gdynia en 1972, este cura ha sido noticia luego que se declarara gay y criticara duramente al clero, en especial por su negativa de darle un espacio a los homosexuales.

Charamsa está consciente de que pronto le quitarán el piso y ya no lo dejarán ni siquiera hacer misa. “La Iglesia intentará calumniarme y quitar valor a mis palabras. Pero me siento libre y quiero que la Iglesia sepa que hay uno que se ha levantado”, señala.

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Este cura no tiene pelos en la lengua y destruye sin asco a la Iglesia. “No tienen más derecho de destruir las vidas de las personas de este siglo, que son normales como todas las otras personas”.

“Lo que yo he vivido es un horrible conflicto, una presión inhumana que incluso calificaría de diabólica. Lo digo con toda la conciencia. Es una confusión diabólica que la Iglesia pone en los corazones de personas respecto a las minorías sexuales. Porque la posición de la Iglesia podría justificarse de alguna manera en el siglo XIX, pero no dos siglos después, con estudios sobre la homosexualidad”, asegura.

Señala que la Iglesia está en un retraso que no se puede perdonar. “Cuando comience en el futuro a pedir perdón por esto, al igual que hizo con la Inquisición o lo de Galileo, yo no le daré ese perdón”.

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Charamsa desenmascara a la institución que lo acogió por 18 años y asegura que toda esta maquinaria y forema de pensar de la Iglesia es siemplemente para mantener el control, principalmente de países machistas y patriarcales.

“La Iglesia es una homosociedad. Es una sociedad de hombres con propios intereses, que se protegen entre ellos y que luchan entre ellos por el poder. La Iglesia es una sociedad machista, en la cual al final… se protegen unos a otros. Este era el problema de la pedofilia: la proteccion institucionalizada de unos miembros a otros con constantes razones por el bien de la imagen de la Iglesia…”

“La Iglesia no se mueve ni reflexiona, no estudia la realidad, con el objetivo de mantener un poder político, y un poder sobre las almas, al final, sobre personas y sobre sociedades. Al final es una lucha política”, asegura.