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El “Dorito gay” que celebra el orgullo LGBT y causa controversia en EEUU

¿Te comerías un dorito azul? ¿Lo untarías en guacamole? La verdad es que yo no, pero a la compañía Frito-Lay, dueña de la marca, en conjunto con la fundación It Gets Better (Todo Mejora) se les ocurrió este festival de colorantes artificiales para celebrar a las identidades lésbicas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), inspirada en los siete colores de la conocida bandera del orgullo gay.

Esta especial edición de snacks es limitada y no podrás encontrarla en ningún supermercado. La única manera de adquirir una bolsa de esta delicia no-heteronormada es haciendo una donación de US$10 o superior a la fundación It Gets Better a través de su sitio web.

La iniciativa, eso sí, no ha estado ajena de controversias. Furibundos ex-fanáticos de los Doritos han expresado su molestia en las redes sociales puesto que consideran que “promueven un estilo de vida homosexual” y al parecer eso es malo. Imagínate comer un dorito rosa y volverte lesbiana. No, no puede ser. De hecho, la página oficial de Doritos en Facebook se llenó de quejas de pastores de iglesias estadounidenses y de cristianos fanáticos alegando que no consumirán nunca más un chip en su vida. La marca, por su parte, respondió con calma y decoro a cada comentario.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que una campaña cuyo fin es justamente combatir la homofobia, en particular entre los adolescentes donde el bullying es algo común, genere tanto ruido a su alrededor. Hey, son unas mini-tortillas que te puedes comer con diversas salsas en distintas ocasiones sociales. ¿Es necesaria tanta molestia porque un día se les ocurrió teñirlos de los colores del orgullo? Los y las LGBT no vamos a desaparecer por arte de magia. Acostúmbrense.

Nosotros, como gente gay, podemos elegir a nuestra familia