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Cinco claves para vencer el miedo a hablar en público

La columnista Lucy Kellaway le tenía pánico tener que hablar en público. Sin embargo, hoy logró vencer sus miedos y aquí entrega su receta.

Algunos ni se acomplejan por hablar frente a un grupo considerable de personas, incluso se pueden convertir en las almas de los eventos sociales. Pero otros, el tema de hablar frente a mucho público es una misión titánica que puede arrastrarlos al colapso,

Es el caso de la periodista y columnista del Financial Times, Lucy Kellaway, quien en un artículo develó el miedo que sentía cada vez que hablaba frente a mucha gente.

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“Mi miedo de hablar en público era irracional y extremo. Era tanto que pasé las primeras dos décadas de mi vida laboral haciendo lo imposible para asegurar que nunca tuviera que hacerlo.”, señala.

Pero la periodista inglesa cuando cumplió 40 años, se fijó como meta vencer su pánico de hablar en público,  porque “no sólo estaba limitando mi carrera sino que además era patético. Por eso, comencé a obligarme a mí misma a aceptar invitaciones.”

Lucy Kellaway describe en su columna cómo fue la primera noche antes de dar su primer gran discurso: “Estaba tan nerviosa que no pude dormir, y en la mañana me puse unos brillantes zapatos rosados en la esperanza de que mis pies alegres engañarían al público a pensar que su dueña se sentía igualmente feliz.”

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Y después de esa primera vez, prescindió de usar zapatos llamativos y calmó todo miedo a hablar frente al público. Sólo le bastó sentir la adrenalina que recorre su cuerpo para enfocarse en exponer ideas frente a un grupo de personas.

Ahora la periodista logró dejar atrás sus miedos e incluso escribió una columna donde derriba los métodos clichés para vencer el pánico de hablar en público. A cambio, entrega cinco pasos para salir airoso de un discurso.

Aclara como primera idea que los tranquilizantes en pastillas para dormir no sólo quitan el nerviosismo, sino que eliminan todos los sentimientos, resultando mucho peor estar como zombie frente al público antes que estar muy nervioso.  Señala que los betabloqueadores, que son los medicamentos para calmar las afecciones cardíacas, funcionan mejor para calmarse. Pero advierte que sólo debe utilizarse en casos extremos.

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Recomienda una pequeña dosis de alcohol antes de una puesta en escena. “Para un discurso matutino, un traguito de un frasco de bolsillo podría ser inapropiado, pero cuando se trata de discursos nocturnos una (o dos) copas de vino calman los nervios.”

Y para los paranoicos que siempre creerán que todo puede resultar mal, Kellawa recomienda comparar el problema de los nervios con un conflicto mucho mayor, quien contó su experiencia con este ejercicio: “Al trasladarme en bicicleta al lugar donde tenía que hablar, apenas escapé ser aplastada por una mezcladora de cemento. El hecho de no haber sentido miedo ante el auténtico riesgo de morir, y todo tipo de miedo ante el riesgo de dar una charla poco importante, me avergonzó tanto que perdí el miedo.”

Su tercer consejo, que lamentablemente es ver peyorativamente a otros, es recordar cuán poco capaces son los líderes empresariales cuando se trata de hablar en público. “La típica advertencia de asegurar que puedas hablar antes de los demás sólo sirve si los demás son excepcionalmente buenos. Si no, es mejor hablar más tarde y calmarte observando sus presentaciones mediocres y notando el aburrimiento del público. Cuando los estándares son bajos es fácil sobrepasarlos.”

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Su cuarta recomendación, aunque resulte obvia, es “llegar invariablemente temprano y reducir a cero el riesgo de que el nerviosismo de hablar en público se multiplique por el de llegar tarde.”

Y en su último consejo, el cual resulta el más difícil y eficaz, es enfrentarse al público más implacable y el que nos puede causar más pánico. “Un adolescente que bosteza, nunca se ríe ante ninguno de los chistes, y no deja de preguntar: “¿Cuánto va a durar esto?” Penoso ensayo, exitosa actuación.”

La periodista inglesa cierra estos consejos diciendo que hay dos elementos que a la larga resultan mejor que estas cinco recomendaciones. El primer elemento que señala es la experiencia.

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“Mientras más charlas des, menos nerviosismo vas a sentir, en parte porque irás mejorando, pero principalmente porque te darás cuenta de que el mundo no se va a acabar si las cosas no van como esperabas.” Y como segundo elemento, señala lo bueno que es envejecer: “Una de las ventajas de tener más de 50 años es que entras en la fase “post-medio”, por lo menos en el trabajo. Todavía siento miedo por lo que está pasando en el mundo. Todavía siento miedo por mis hijos. Pero ya no tengo miedo por mi misma.”

Si la persona que entrega estos consejos es alguien reconocida en la prensa inglesa y trabaja continuamente en el ámbito público ¿por qué tú no vas a ser capaz de superar tu miedo de hablar frente a un grupo de personas en un evento social? Piénsalo y sigue estos pasos. Verás que te puedes convertir en el alma de la fiesta.

Fotos: Shutterstock

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