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Así es cómo Monsanto destruye la vida en las zonas rurales

El “cinturón agrícola” argentino contiene comunidades con una población de 12 millones de personas que conocen, quizás mejor que otros, los costos de convertirse en uno de los primeros en adoptar el modelo de plantación biotecnológico de Monsanto. El país, históricamente conocido por su industria ganadera, ha pasado por un profundo cambio en los últimos 20 años desde su transición a ser uno de los mayores productores mundiales de soja modificada genéticamente (GM) en el mundo.

En 1996, Monsanto llegó a este lugar con promesas de mayores cosechas y menor uso de pesticidas, vendiendo semillas de soja GM, así como también maíz y semillas de algodón. Las familias granjeras tomaron estas promesas, solo para encontrarse ellas mismas utilizando nueve veces más agroquímicos en 2013, con un total de 84 millones de galones al año, comparado con nueve millones en 1990, y enfrentados a una serie de problemas de salud como hipotiroidismo, problemas respiratorios crónicos y cáncer.

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Natacha Pisarenko/AP

Camila Veron nació con múltiples problemas a sus órganos y está severamente discapacitada. A su madre le dijeron que “el agua hizo que esto ocurrier aporque rocían mucho veneno aquí”. Avia Terai, en la provincia de Chaco, en marzo de 2013.

Los agroquímicos son ahora encontrados en casas, escuelas y en el agua potable de las comunidades cercanas a plantaciones de soja, algodón y maíz. Son manejados dentro de barrios residenciales con poco entrenamiento o preocupación por la protección, incluso mezclando concentraciones. Los contenedores de pesticidas son generalmente reutilizados en las comunidades, incluso para almacenar agua potable.

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Natacha Pisarenko/AP

Erika, a la izquierda, y su hermana gemela, Macarena. quienes sufren de enfermedades respiratorias crónicas, juegan en el patio cerca de recipientes de agroquímicos reciclados y llenos de agua que usan para tirar la cadena, alimentar a las gallinas y lavar su ropa.

Aunque rociar herbicidas y pesticidas cerca de hogares residenciales y escuelas está prohibido en varias provincias argentinas, la realidad es que casi todas las leyes de agroquímicos son ignoradas y su aplicación es deficiente, y eso es decir mucho. Algunas provincias permiten rociar tan cerca como a 50 metros de áreas pobladas, y las provincias no tienen límite alguno. Hay muchos casos documentados en los que las cosechas GM están a sólo metros de las casas y los salones de clases, resultando en rociamiento químico sobre las escuelas y las casas de las familias.

Con los granos de soja a un precio de cerca de  US$500 por tonelada, los agricultores plantan donde pueden, muchas veces desoyendo las recomendaciones de Monsanto y las leyes provinciales rociando sin aviso previo, incluso en condiciones de viento.

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Natacha Pisarenko/AP

Felix San Roman camina en su propiedad en Rawson, en la provincia de Buenos Aires. San Roman fue agredido por granjeros cuando se quejó por las nubes de químicos que volaban hacia su propiedad. “Esta pequeña ciudad donde nadie confronta a nadie, y las autoridades  miran a otro lado. Todo lo que quiero es que sigan la ley existente, que dice que no puedes hacer esto a menos de 1,500 metros. Nadie lo sigue. ¿Cómo puedes controlarlo?”, dijo.

Un colectivo de doctores y científicos están ahora advirtiendo activamente contra el uso descontrolado de agroquímicos. Estos profesionales creen que los químicos son responsables de una ola de problemas en la salud en en las comunidades agrícolas por todo el país.

“El cambio en cómo la agricultura es producida ha traído, francamente, un cambio en el perfil de enfermedades. Hemos pasado de una población bastante sana a una con altos niveles de cáncer, defectos congénitos y enfermedades nunca antes vistas”.

Dr. Medardo Avila Vazquez, pediatra y neonatólogo confundador de Médicos de Pueblos Fumigados, un movimiento que exige el cuplimiento de las reglas de seguridad agrícolas

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Natacha Pisarenko/AP

El Glifosato es uno de los herbicidas más seguros del mundo, lo que ha hecho que los granjeros lo usen en altas concentraciones y lo mezclen con otros venenos peligrosos. El gobierno argentino ha confiado en la investigación de la industria entregada por la EPA para ayudar a guiar sus recomendaciones sobre el uso del químico. En su sitio web, la EPA declara: “El Glifosato tiene poca toxicidad hacia los humanos. Equipo de protección ocular es recomendado para los pocos productos que pueden causar irritación. La entrada a las plantaciones agrícolas está permitida 12 horas después de la aplicación de éstos en una escala vasta en todo el país”.

En lugar de trabajar el suelo, la pulverizar pesticidas y luego esperar a que el veneno se disipe antes de la siembra, los agricultores siembran las semillas y después rocían sin dañar los cultivos modificados genéticamente para tolerar los productos químicos específicos.

Este método “sin labranza” requiere mucho menos tiempo y dinero, por lo que los agricultores pueden cosechar más y expandirse a tierras que antes eran infértiles. Pero las plagas desarrollan resistencia, especialmente cuando los mismos productos químicos se aplican a los cultivos genéticamente idénticos a gran escala.

Así, aunque el glifosato es uno de los herbicidas más seguros del mundo, los agricultores ahora lo utilizan en concentrados más altos y se mezclan con otros productos tóxicos, como el 2,4, D, que el ejército estadounidense utilizó en el “Agente Naranja” utilizado para defoliar la selva durante la guerra de Vietnam.

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Natacha Pisarenko/AP

Aixa Cano tiene lunares con pelo en todo su cuerpo. Los doctores dicen que el defecto de nacimiento de Aixa puede ser asociado a los agroquímicos, aunque esto no puede ser probado. En Chaco los niños son cuatro veces más propensos a nacer con defectos devastadores de nacimiento desde el boom biotecnológico.

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Natacha Pisarenko/AP

El ex campesino Fabián Tomasi, 47, de Basavilbaso, en la provincia de Entre Rios, sufre polineuropatía. “Preoparé millones de litros de veneno sin ningún tipo de protección, sin guantes, máscaras o ropa especial. No sabía nada. Sólo supe más tarde lo que me hizo, después de contactar a científicos”, cuenta.

El biólogo molecular Dr. Andres Carrasco de la Universidad de Buenos Aires considera que los cocteles químicos son preocupantes, pero incluso el glifosato por sí mismo puede revestir problemas para la salud humana. Ha comprobado que inyectar una baja dosis de glifosato en embriones puede cambiar los niveles de ácido retinoico, causando los mismos tipos de defectos de columna en ranas y en pollos que doctores han registrado en comunidades donde los químicos son utilizados. Este ácido, en forma de vitamina A, es fundamental para alejar el cáncer y para activar la expresión genética, el proceso en el que se desarrollan las células embrionarias para transformarse en órganos y extremidades.

Recientemente se anunció que el exgerente general de la división de semillas de Monsanto, Leonardo Sarquís, será el nuevo ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, en el gobierno de derecha por el partido Cambiemos, de María Eugenia Vidal. Si Sarquís busca vender más transgénicos será una victoria para Monsanto, pero un retroceso para todos los argentinos.