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Adelgazar a veces no te hace feliz y esta es la razón

¿Estás pensando en lograr ese objetivo que has tenido por mucho tiempo? Perfecto, pero el llegar a tu peso saludable no significa que serás una persona feliz. Así lo afirman algunos estudios. 

Muchas mujeres y bueno, ahora cada vez más hombres, estamos algo obsesionados por lograr un peso ideal. Y claro, es válido, porque el sobrepeso en ningún caso es bueno, sobretodo mirándolo desde un punto de vista médico, Los kilos de más en nuestro cuerpo, nos puede traer complicaciones a nuestra salud, como la diabetes.

Pero tampoco debes creer que por lograr tener un cuerpo delgado, la vida se te hará mucho más fácil. Porque no siempre es así.

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Mucha literatura existe sobre el daño físico y emocional que conlleva la obesidad y nada sabemos sobre las repercusiones psicológicas que tiene el perder peso. No, no estamos diciendo que adelgazar sea negativo, pero hay que recordar que reducir nuestro Índice de Masa Corporal y nuestra talla de vestuario, también es un negocio que mueve millones de dólares en el mundo occidental, entre programas alimentarios, inscripciones a gimnasios y productos “mágicos” adelgazantes.

Muchas personas piensan que al perder esos kilos de más, mejora automáticamente nuestra autoestima y por consiguiente, nuestro estado de ánimo. Pero no siempre es así. Un estudio científico que se centraba en analizar la salud, la situación económica y la calidad de vida en la población inglesa  mayor a 50 años.  averiguó cómo repercute la pérdida o aumento de peso en la salud mental. Según indica una de las autoras de la publicación, Sarah Jackson, las personas que tenían sobrepeso y obesidad y que perdieron al menos un 5% de su masa corporal, tuvieron peores resultados psicológicos.

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La psicóloga española Ana Pastor Barrón, plantea que “las depresiones durante las dietas o al finalizarlas son posibles, pero los motivos pueden ser diversos. Lo que está claro es que cuerpo y mente están directamente relacionados, de tal manera que el estado emocional influye en la salud física, y viceversa”. Agrega que “muchas personas creen que al adelgazar se sentirán más felices, y su vida mejorará en todos los aspectos, por lo que depositan unas expectativas muy altas e irrealistas en esa dieta”. De esta manera, si al perder peso, no conseguimos la aceptación social que anhelábamos o no cambian aspectos de nuestras vidas, como tener mayor éxito en las relaciones sentimentales, sentimos una enorme frustración. Un verdadero malestar psicológico.

Y la fijación de perder kilos también puede ser muy negativa. “La necesidad por perder mucho peso en poco tiempo lleva a la persona a obsesionarse, pero al no estar bien alimentada, sus pensamientos sobre comida se vuelven constantes, incluso en sueños, no permitiendo pensar en otra cosa, distrayéndose de otros aspectos más importantes, e incluso aislándose de su entorno social”, explica Ana Pastor. Obsesión que en sus casos más extremos nos puede llevar a trastornos alimentarios, como la anorexia o bulimia.

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La mayoría de personas que han realizado dietas, saben que estos que estos planes alimentarios afectan nuestro metabolismo, por lo que es muy necesario seguir una alimentación de acuerdo a las necesidades de nuestro cuerpo y con la asesoría de un especialista. “De esta manera, no sólo será más efectiva, sino que la continuidad será más probable y, en consecuencia, la consecución de nuestro objetivo, con el consiguiente reporte emocional”, afirma Pastor.

Al iniciar un régimen alimentario, tenemos que tener claro que dejar ciertos alimentos, influye de variadas formas en nuestro organismo. En este sentido, la nutricionista Elisa Escorihuela Navarro,  señala que “en el caso de dietas muy restrictivas, y en las que se eliminan grandes grupos de alimentos, es muy frecuente que nuestro ánimo decaiga”. Por ejemplo, una dieta que elimina todos los hidratos de carbono, donde se encuentra la glucosa, el único “combustible” de energía para nuestro cerebro, hace que esto “pueda afectar en nuestro estado de ánimo, llegando a producir irritabilidad y ansiedad”,señala la especialista.

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La experta asegura que “la mejor dieta es la que tiene nombres, apellidos, es decir, la que está totalmente adaptada a una persona, su estado de salud, sus características y sus gustos”. Todo esto, además de pensar en objetivos realistas, que permitan ir asumiendo de a poco, los cambios en nuestro cuerpo, pero también proponiéndonos pequeñas metas que nos ayuden a mantenernos motivados, en vez de ansiosos y presionados por lograr nuestro cometido.

La nutricionista enfatiza en un punto que quizás no nos planteamos al momento de hacer dieta. ¿Estamos realmente preparados para asumir una pérdida de peso importante? Es bueno preguntarse esto.

Ahora ya sabes, cuando pienses en hacer dieta, hazlo por salud no como un ideal de felicidad. Esa búsqueda a veces se vuelve un poco confusa y probablemente ese hallazgo no está en los kilos menos.

Fotos: Shutterstock /Captura de video 

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